El escritor de los 'underworlds'

Adriana Murillo recuerda sus encuentros con Adolfo Cárdenas y cómo fue que este autor, en entrevistas y durante clases, le enseñó a mirar los varios mundos secretos que oculta la ciudad y la noche.
Editado por : Adrián Nieve

En el invierno del 2012, por el Convenio Andrés Bello en La Paz se abrió un curso de escritura creativa, dictado por Adolfo Cárdenas. Desde que leí ese anuncio, me entusiasmó la idea de conocer al autor de Periférica Blvd., un libro que había leído en la universidad y que me tomó muchísimo tiempo terminar porque la lectura tenía que ser en voz alta y casi actuada. Por lo menos para mí así fue. Es así que ahora escribo este texto con el enorme privilegio de haber conocido a Adolfo Cárdenas en aula.

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La autora junto a Adolfo Cárdenas / Fotografía E. Gould y Paul Kind

Durante las clases, la honestidad brutal de sus comentarios logró que solo sobreviviéramos cuatro entusiastas talleristas, que después de más de seis meses logramos crear una compilación de cuentos que a él le parecieron publicables. Dos años después, de la mano de la editorial 3600, salió Inquietudes Irresueltas. De ese suceso recuerdo que, en la presentación, él se mostraba relajado y tan cómodo que tardó un par de minutos en empezar a hablar porque no encontraba sus notas, hasta que al fin sacó un papel doblado en cuatro y lo leyó con calma. Tampoco se me olvida que, para el cierre, dijo: “en un mundo de feisbukeros y whatsapperos quiero agradecer que ustedes hayan escrito estos cuentos”. 

En clases, él me ayudó a entender el éxtasis de escribir, que la belleza está en el personaje más descabellado o que una historia se puede contar desde el detalle más insignificante y común. Su risa sutil y su marcada irreverencia lo hacían todo un bohemio. Sin embargo, su aspecto simple y relajado lo hacía absolutamente terrenal.

Posteriormente, me tocó hacerle un par de entrevistas para la revista Bolivian Express, con estudiantes de Inglaterra que habían mostrado fascinación por su trabajo, en las que Adolfo narraba experiencias y anécdotas sobre su trabajo. En una de esas entrevistas, después de compartir varias tazas de café para que nuestro joven periodista inglés pueda entender algunos pasajes de Periférica Blvd., Adolfo con calma le dijo: “si abres los oídos, escucharás esta lengua en todas partes”. Entonces nos contó sobre su experiencia al escribir este libro, su sorpresa por las contradicciones que encontró en esos perros salvajes abandonados, convertidos en “mascotas de una comunidad”, en la “doble existencia semiclandestina” de varios bares y discotecas y cómo, de la nada, surgen “underworlds”, mundos diferentes, cada vez que el sol se pone. 

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La autora junto a Alvaro Vázquez, Saraí Murillo, Marizol Solís, Marcel Ramirez y Adolfo Cárdenas / Fotografía E. Gould y Paul Kind

Sin duda, al conversar con Adolfo, las horas pasaban como minutos, me gustaba mucho escucharlo. Es así que lamento mucho no haber podido encontrarlo en la última Feria Internacional del Libro para saludarlo, pero guardo en el corazón los días de clases, los libros firmados y, sobre todo, hago un homenaje a un gran escritor, maestro y artista como lo fue Adolfo Cárdenas Franco.

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Este texto forma parte del especial Adolfo Cárdenas