Nicaragua exuberante y tropical: tierra de la reconstrucción constante

Entre volcanes, lagos y ciudades que guardan las huellas del tiempo, Verónica Stella Tejerina nos lleva a recorrer los paisajes deslumbrantes de Nicaragua, un territorio de rica cultura, marcado por un incesante renacer.
Editado por : Juan Pablo Gutiérrez

Centroamérica es el eje neurálgico de un turismo que combina biodiversidad y el variado patrimonio cultural de la región. Este territorio destaca por sus áreas naturales protegidas, la presencia de volcanes, lagunas, mares y playas enigmáticas. Es así que nuestra aventura por Nicaragua, el país de mayor extensión territorial de la región, y cuya riqueza natural forma parte de una de las regiones más diversas del planeta, nos dejó imborrables postales para compartir y profundas experiencias para atesorar. 

Este viaje también fue significativo al ser la tierra de mis ancestros maternos, lugar que me ha brindado mi segunda nacionalidad, pues soy una viajera boliviana-nicaragüense. Así, plena de emociones iniciamos nuestro intenso viaje descubriendo algunos eslóganes de promoción turística que nos acercan a esta increíble tierra: “Nicaragua... naturalmente bella”. “Nicaragua, única… original”. Y el lema histórico: “Nicaragua, tierra de lagos y volcanes”.

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El lago Cocibolca y los volcanes Concepción y Maderas en la Isla de Ometepe. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Sin lugar a dudas, Nicaragua es bella por toda la diversidad natural que alberga; es única y original por su historia y la calidad humana de su gente; crisol de lagos y volcanes, pero también es mucho más... es una nación que ha aprendido a reconstruirse varias veces frente a la fuerza de la naturaleza. En este artículo lo vamos a descubrir, visitando algunos de sus irrepetibles atractivos en el mundo y conociendo los fenómenos naturales que han dejado su huella.

Isla de Ometepe, la más grande en el mundo

En primer lugar, Nicaragua alberga la isla volcánica más grande del mundo en un lago de agua dulce. La isla de Ometepe1, en el lago Cocibolca, que a su vez, es el más grande de Centroamérica y en cuya geografía se encuentran los volcanes Concepción y Maderas; volcanes gemelos que están conectados por un istmo, esbozando la forma de un reloj de arena. Toda una creación natural que impacta desde cualquier ángulo, y cuya visión nos sumerge en algo pocas veces visto.

El lago Cocibolca, llamado también el Gran Lago de Nicaragua acoge a tiburones de agua dulce en una de las más importantes reserva hídrica de la región. Nicaragua tiene una geografía contrastante, donde se puede realizar actividades de surf, sandboarding, kayak, rápel, canopy, ciclo turismo, cabalgata, senderismo, ciclismo de montaña y excursionismo. 

Inolvidables reservas naturales 

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Vista del cráter del volcán Apoyo y de su laguna desde el mirador Catarina en la ciudad de Masaya. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Asimismo, es importante señalar que 18% del territorio de este país está ocupado por reservas naturales. Una de las experiencias más inolvidables fue visitar la Reserva Natural de la Laguna de Apoyo ubicada entre los departamentos de Masaya y Granada. Esta laguna ocupa el cráter de un volcán extinto, con una dimensión de aproximadamente 6 kilómetros de diámetro y una profundidad de hasta 176 metros. El color azul intenso invade el paisaje acercándonos a la hondura de sus aguas apacibles, brindando un espectáculo de belleza y perfección inolvidable.

Identidad volcánica

La identidad nicaragüense está marcada por muchos elementos geográficos y culturales. Al igual que otros países centroamericanos este territorio forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, caracterizado por ser la zona con mayor actividad volcánica del mundo. Esta constante actividad ha determinado la dinámica de sus habitantes que conviven con el carácter y temperamento de los colosos de fuego, desde el temor y la admiración.

Para los visitantes la presencia de estos gigantes representa un paisaje turístico inigualable que permite percibir y sentir el vibrante magnetismo de la fuerza, la belleza y la destrucción de las entrañas de la tierra. Cada una de las ciudades visitadas tiene alguna postal volcánica que confiere al panorama un irrepetible sello. 

Nicaragua está marcada por varias erupciones que han dejado su huella demoledora en la memoria de sus habitantes. Las más representativas fueron: La erupción del volcán Cosigüina en 1835 sus cenizas cubrieron el sol y alcanzaron 150 Kilómetros llegando también hasta México. La erupción del volcán Momotombo en 1610 acompañada de varios sismos, obligando a sus habitantes a trasladar la ubicación de la ciudad de León. La erupción del volcán Masaya ha sido constante a lo largo de los siglos, su cráter Santiago ha generado incendios y el cierre temporal de su parque nacional. Así también, en la antigüedad el volcán Mombacho y su erupción del lado noreste dio origen a un archipiélago de más de 360 islotes en la ciudad de Granada.

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Vista del Volcán Momotombo 1.297 msnm con su cono perfecto, símbolo de Nicaragua, en la ciudad de León. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Disfrute de las playas tropicales nicaragüenses

Pese a las adversidades esta hermosa tierra ha sabido sobreponerse a los desastres naturales y construir un legado turístico que encanta a cada uno de sus visitantes. Si el fuego y el paisaje volcánico cautivan por su fuerza y magnetismo, el agua y sus preciosas playas y malecones permiten el disfrute de todo visitante que busca las temperaturas tropicales y los apacibles atardeceres. Aquí, el sol, como una gran esfera incandescente, nos recuerda que el fuego también puede ser cálido y tranquilo, olvidando por unos momentos su implacable naturaleza. 

Los cálidos atardeceres nos permiten escuchar la lenta respiración de la naturaleza y disfrutar del entorno y el reposo solar luego del dinamismo cotidiano. Las playas nicaragüenses son preciosas y son de fácil acceso desde sus principales ciudades. Algunas de ellas son Pochomil ubicada a 45 minutos de la ciudad de Managua; la playa de Las Peñitas a 18 kilómetros de distancia de la ciudad de León; y la playa de Corinto a 20 kilómetros de la ciudad de Chinandega. En todas ellas se cuenta con restaurantes que brindan diversas propuestas de platos locales, vistas increíbles que nos invitan a diluirnos en el horizonte, a sentir la tibieza de la arena y el ondular del agua en perfecta comunión.

Tierras volcánicas y sabores nicaragüenses

Nicaragua tiene una fuerte presencia turística por su diversa oferta de paisajes, experiencias, cultura y sabores. Cada región ofrece sus mejores galas en servicios y propuestas gastronómicas elaboradas principalmente con los productos regionales. Aquí los diversos mariscos y las bebidas tropicales como el ron Flor de Caña son necesarios, si se quiere descubrir la esencia del país. 

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Vista del Malecón de Managua desde el Puerto Salvador Allende. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

El ron bandera nicaragüense nació en 1890 en la ciudad de Chichigalpa, gracias a las propiedades volcánicas de sus tierras, las altas temperaturas y la humedad del terreno alimentadas por el volcán San Cristóbal, el más alto del país con sus 1.745 msnm que produce cañaverales insuperables, acelerando el proceso de añejamiento natural. Otro producto estrella es el café nicaragüense reconocido internacionalmente, este se produce en las tierras altas del norte y centro del país en las regiones de Jinotega, Matagalpa y Nueva Segovia, nuevamente la particularidad de las tierras volcánicas son de vital ayuda para ofrecer un café rico en aromas, notas dulces y frescas.

De esta manera, luego de recorrer únicos y singulares atractivos nicaragüenses, visitar sus áreas naturales protegidas, conocer postales volcánicas, atardeceres en la playa y algunos de sus principales productos estrella, nos toca hacer las últimas paradas por rincones turísticos de gran valor. Estos nutrirán nuestra experiencia de una región por demás cautivante. Es así que recorreremos otros tesoros indispensables para conocer un poco más las ciudades de León, Granada, Managua y Masaya.

León, patrimonio histórico y cultural

La ciudad de León es una ruta obligatoria para todo visitante que quiera sumergirse en la imponente arquitectura colonial de la región. Si bien hay mucho que ver en esta ciudad como visitar el volcán Cerro Negro donde se realiza un turismo de aventura para experimentar el surf en arena volcánica, o visitar León Viejo donde se encuentran las ruinas de la ciudad original evacuadas por los constantes sismos y la erupción del volcán Momotombo en el año 1610. También se pueden visitar los museos históricos o de arte, ya que León es considerada la capital cultural e intelectual de Nicaragua. 

Se recomienda hacer una parada necesaria en la catedral de la Asunción de la virgen María ya que esta edificación es la catedral más grande de Centroamérica y una joya visual con sus 34 cúpulas, su fachada y techo blanco. Aquí se tiene impresionantes vistas de toda la ciudad. Esta bella construcción ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2011.

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Playa de Corinto en la ciudad de Chinandega. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

La catedral de León también es un importante Patrimonio cultural al contener los restos de ilustres personalidades del país, como es el caso del “Príncipe de las letras”, Rubén Darío, poeta, periodista, diplomático y uno de los escritores más influyentes de la lengua española, considerado el padre del modernismo; el primer movimiento literario nacido en América Latina que tuvo influencia en España y Europa. En sus versos el poeta supo reflejar el amor por su tierra y el impacto visual y emocional que le evocaron los imponentes paisajes nicaragüenses. Aquí unos fragmentos del poema dedicado al volcán Momotombo que se encuentra en su libro El canto errante:

¡Oh Momotombo ronco y sonoro! Te amo
porque a tu evocación vienen a mí otra vez,
obedeciendo a un íntimo reclamo
perfumes de mi infancia, brisas de mi niñez.

¡Los estandartes de la tarde y de la aurora!
Nunca los vi más bellos que alzados sobre ti,
toda zafir la cúpula sonora
sobre los triunfos de oro, de esmeralda y rubí.

Granada, la belleza natural

La ciudad de Granada fue fundada en el año 1524, por tanto, es una de las más antiguas del continente americano; fue llamada también la “Joya colonial de Centroamérica”, y la “Gran Sultana” por ser comparada con las ciudades exóticas de Oriente en su época de mayor apogeo comercial y por la influencia arquitectónica hispano-morisca de gran elegancia introducida por los españoles. 

Granada es uno de los destinos preferidos por los viajeros ya que tiene un circuito completo por el colorido de sus pintorescas calles como la calle La Calzada, su catedral principal, la vista del imponente volcán Mombacho, el lago Cocibolca y, sobre todo, por el recorrido en lancha de sus diversas isletas donde se puede disfrutar de la belleza natural de un entorno impactante.

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Afiche de comida típica nicaragüense: el gallo pinto (arroz con frijoles), nacatamales (masa de maíz con cerdo, arroz y papa envuelto en hojas de plátano), vigorón (ensalada con yuca y cerdo), empanadas de maíz y rosquillas de Somoto. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Las calles de Granada tienen un ritmo tranquilo que invitan al disfrute mientras se recorren sus restaurantes, cafés o boutiques. Sin embargo, la ruta más difundida por agencias de turismo es el recorrido natural por sus isletas que se encuentran diseminadas en un paseo que puede variar entre una a dos horas. El recorrido permite acercarnos a la vegetación tropical, observando árboles de gran tamaño que son el refugio de aves y monos, también distinguir variadas palmeras en algunas isletas habitadas y nenúfares o lirios de agua flotando en sectores apacibles.

Durante todo el recorrido se disfruta de la frescura del paseo en lanchas. Así también, cada isleta habitada permite aproximarnos a diferentes estilos arquitectónicos y distinguir increíbles paisajes que nos dejan con una inmensa sonrisa en el rostro y una alegría profunda al recorrer un destino irrepetible para todo aventurero que busca experiencias reconfortantes.

El recorrido por las isletas no estaría completo sin la vista panorámica del Volcán Mombacho, dependiendo de las condiciones climáticas se lo puede ver despejado o cubierto por espesas nubes. En ambos casos nos tocó disfrutar el intenso contraste de colores y la magia de la exuberante naturaleza tropical.

Managua, dinamismo entre el pasado y el presente

Ahora nos toca recorrer Managua, que es la ciudad capital de Nicaragua, con un marcado dinamismo y efervescencia indiscutible en lo político, económico y cultural; esta es una ciudad moderna sin lugar a dudas. No obstante, la historia de Managua está marcada por el terrible terremoto del año 1972 donde se destruyó su centro histórico y donde quedó marcado el pasado y el presente en la cara y el cuerpo de la ciudad. Una de las visitas turísticas que nos ayudan a visualizar el antes y el después de esta ciudad es recorrer el Puerto Salvador Allende, específicamente en el paseo del lago Xolotlán donde podemos encontrar una representación en pequeña escala de la antigua Managua, antes del terremoto, junto con antiguos monumentos históricos. Aquí, uno puede viajar al pasado y contrastar la nueva disposición de la ciudad.

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Insigne y Real Basílica Catedral de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, en León. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Otra de las visitas que nos permiten viajar en el tiempo es el paseo por la antigua catedral de Santiago de Managua, uno de los símbolos históricos de la ciudad edificada en 1920, con su arquitectura neoclásica es uno de los sitios turísticos más vistos y fotografiados. Aquí se respira la belleza del pasado, aunque no se la puede recorrer internamente por los daños causados por el terremoto, su fachada es un emblema que representa la antigua Managua.

A su vez, la nueva Catedral metropolitana de Managua, construida entre 1991 y 1993, tiene un estilo moderno, su rasgo más distintivo son sus 63 cúpulas o domos. Si bien su aceptación fue muy polémica por romper con la tradición de la arquitectura colonial de Nicaragua, con el tiempo fue admitida, y ahora, esta característica poco convencional es su distintivo principal. Contemplando la antigua y la nueva Catedral nos queda claro que pasado y presente habitan en simultáneo y otorgan a Managua su extraordinaria característica demostrando que la reconstrucción y la adaptación son posibles. 

Masaya, cuna de la artesanía y la tradición

Finalmente visitamos la ciudad de Masaya, llamada también la “Ciudad de las Flores” y “Cuna del folclore nicaragüense” por la gran diversidad de danzas que despliegan sus atuendos y colorido durante las fiestas patronales de San Jerónimo que se realizan desde los meses de agosto a octubre. Entre sus principales expresiones festivas se encuentran la Danza de las Inditas, Torovenado y los Agüizotes. Otra de sus particularidades es la infinidad de artesanos que ofrecen sus propuestas a todo visitante que llega hasta el mercado de artesanías de la ciudad y donde se puede encontrar hamacas, cerámica, artículos de cuero, cuadros, artículos de madera, máscaras, bolsos, artesanías tradicionales y ropa con diseños típicos. 

Las artesanías nos permiten conocer la creatividad de manos hábiles para transformar la materia prima en verdaderas obras de arte. Como todo país centroamericano, en Nicaragua resaltan los diseños alegres inspirados en la flora, la fauna y los atractivos turísticos de cada región. Cada objeto busca también plasmar y capturar la esencia del país para dejar impresa su marca.

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Nenúfares en el paisaje de las isletas de Granada. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

El mercado de Masaya es un lugar donde se vive el arte y la cultura a cada paso, aquí, todas las tiendas tienen su propia identidad. Sin embargo, la propuesta de Isaac Pavón es un pintoresco lugar, un negocio familiar que proporciona variados productos, su trato cordial permite encontrar los mejores regalos al mejor precio, además del asesoramiento necesario para salir de la tienda con las manos llenas y el corazón satisfecho. Masaya nos despide con la calidez y la amabilidad de sus artesanos, junto con la belleza de productos hechos con gran creatividad y maestría que serán el obsequio perfecto para seres queridos de otras altitudes. 

Arte e ilustración inspirada en la adaptación y la reconstrucción constantes

Este viaje ha llegado a su fin, y como en todo recorrido cada lugar nos compartió su historia, respiración y latido, permitiéndonos descubrir la particularidad de un país exuberante, vibrante y tropical. Algo que nos queda grabado en la memoria es la gran capacidad de un país para adaptarse y reconstruirse constantemente frente a los grandes desastres naturales por los que ha transitado. 

Nicaragua es uno de los países centroamericanos que más ha sufrido la combinación y el impacto de erupciones volcánicas, terremotos, huracanes e inundaciones. Los más dramáticos fueron el terremoto de Managua de 1972, Huracán Joan 1988, Huracán Mitch 1998, Huracán Eta y también Iota 2020. La erupción del volcán Momotombo en 1610 y la erupción del volcán Cosigüina en 1835. Todos estos fenómenos han marcado su historia. 

De esta forma, Nicaragua convive con sus heridas y triunfos, entre el pasado y el presente, emergiendo desde la fuerza, potenciando todos sus atractivos turísticos que dejan experiencias de vida en cada uno de los viajeros y viajeras que nos hemos acercado a este imponente país. Nicaragua nos ofrece muchas enseñanzas y la inspiración para plasmar en palabras esta inolvidable travesía y también en ilustraciones que abordan su identidad volcánica; identidad que refleja la destrucción y la reconstrucción, el caos y el orden, la desolación y la fortaleza. 

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Vista de la antigua catedral de Santiago de Managua. / Fotografía: Verónica Stella Tejerina Vargas.

Como ciudadana boliviana-nicaragüense tengo un lazo profundo con este país, con sus enseñanzas que ahora me acompañan, viajan conmigo y son parte de mi vida. Esta es mi manera de retribuir todos los regalos de una tierra inigualable que brinda una completa vivencia turística en historia, disfrute, amabilidad, sabores, paisajes, arte, cultura viva, fortaleza y reconstrucción dignos de ser admirados.

 

 

 

 

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Vista de los productos artesanales en el mercado de Masaya. Tienda de Isaac Pavón. / Fotografía: Adalinda Vargas.

 

1 La palabra “ometepe” proviene de la lengua náhuatl que une dos vocablos: ome que significa dos y tepetl que significa montaña o cerro. Por tanto, Ometepe hace referencia a dos montañas, en este caso, a los volcanes Concepción y Maderas.

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Ilustración del volcán Momotombo 1.297 msnm. / Ilustración: Verónica Stella Tejerina Vargas.
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