Hoppers y comunicación animal
Hace poco pude ver la más reciente película de Pixar, Hoppers, y tratando de evitar los spoilers solo diré que me gustó un montón. La premisa (que aparece desde el trailer así que no es spoiler) de que se puede pasar la conciencia de alguien a otro sitio y al mismo tiempo comunicarse con los animales es muy simpática. Pero ya se la saben, ¿cuán posible es, científicamente hablando, que podamos comunicarnos con los animales?
La película muestra a los animales con un lenguaje universal, donde se entienden castores con osos, peces, insectos o aves (de nuevo todo en el trailer). Esto ya se me hace algo difícil de creer, puesto que solo nosotros los humanos estaríamos perdidos del lenguaje universal por algún motivo especial. Y algo que la ciencia trata de hacer con la humanidad es bajarnos de la nube antropocentrista y ponernos al nivel de los demás seres vivos, así que eso de un lenguaje universal animal que solo “justo” los humanos no podemos entender ya es, por lo menos, bastante debatible.
Pero ese hecho no nos evita pensar: ¿cuán avanzada tiene la comunidad científica actual al estudio de la comunicación animal? ¿Será posible comunicarnos o entender a los animales?
Cabe recalcar que la comunicación es una ciencia, por sí misma, enorme, y existen muchas formas de comunicarse. Los humanos usamos (entre otras cosas) el habla como forma de pasarnos mensajes y entendernos los unos a otros. Pero esto no quiere decir que necesariamente los animales usen el mismo método para comunicarse con los de su especie. Símbolos, miradas, posturas, y un larguísimo etcétera están incluidos entre formas de comunicación no verbal que los animales utilizan seguido. Y si incluimos otros reinos como vegetales u hongos, también podríamos considerar comunicaciones químicas que hasta parecen mágicas.
Para no irnos por tantas ramas, enfoquemos un poco este artículo y veamos el caso más similar al nuestro. ¿Cuánto sabemos sobre comunicación animal similar a la humana?
Semántica
El estudio parte de la semántica, que en términos sencillos es tratar de responder a la pregunta: ¿Entienden los animales “palabras”?
La palabra, si lo piensan, es un paquete (sonoro o escrito) que está ligado a algo. Puede ser un concepto, una idea, un objeto o una persona. En el caso de los animales, existen diversas y variadas pruebas que parecen indicar que por lo menos palabras, los animales entienden y usan. Aunque son palabras de animales, que no necesariamente tienen una traducción 1 a 1 con palabras humanos, pero, ¡hay casos en que pareciera que sí!
Por ejemplo, se encontró que una especie de mono (el cercopiteco verde) tiene 3 aullidos, claramente diferentes, para comunicar “leopardo”, “águila” o “serpiente” cuando ven a esos depredadores. Y los demás monos de esta especie reaccionan a dicho aullido de manera acorde. Si el mono vigía aúlla “leopardo”, los demás monos se apresuran a subir a los árboles; mientras que si aúlla “águila” los demás monos ven al cielo y se ocultan debajo de hojas; finalmente, si el aullido de “serpiente” es escuchado, proceden a caminar en 2 patas con atención al suelo.
Otros ejemplos más célebres son los grandes simios (chimpancés, orangutanes, gorilas o bonobos) que aprendieron lenguaje de señas o símbolos, dominando un montón de palabras y logrando comunicar sentimientos o deseos básicos. Famoso es el caso de la gorila Koko que, al momento en que su gatita mascota falleció, comunicaba con señas de manos las palabras “triste” y “llorar”.
Así que, a pesar de que aun existe algunos científicos que debaten si todo esto es realmente comprensión semántica o no, a mi humilde opinión (y estoy seguro que también a la opinión de muchos lectores también) todo esto demuestra que los animales usan y entienden palabras, hasta podemos hablar de casos de aves que hablan, o de perros que entienden un vocabulario de cientos o miles de palabras diferentes.
Sintaxis
Ahora vamos a lo más complejo.
La sintaxis se entiende, en este tipo de estudios, como la complejidad de utilizar diferentes palabras juntas para dar un mensaje más amplio y específico. En términos más sencillos, hacer oraciones con palabras. Aquí ya nos cuesta encontrar ejemplos entre animales, ¡pero existen!
Se ha registrado que chimpancés pueden diferenciar entre “pon tomate en el aceite” con “pon aceite en el tomate”, demostrando comprensión de conceptos más complejos. A su vez, tenemos el caso de delfines que lograron entender la diferencia entre “toma el objeto A y llévalo al objeto B” con “toma los objetos A y B”.
En el caso de la semántica vemos algo más debatible, pues estos casos suelen darse en ambientes con muchos humanos cerca, lo que hace que los resultados sean cuestionados. La complejidad en la sintaxis en los lenguajes humanos parece ser algo exclusivo de nuestra especie por ahora, pero esto no detiene una especie de optimismo en lograr una comprensión, o incluso comunicación directa entre humanidad y animales.
Tanto así, que la fundación Coller mantiene un desafío: el reto “Doolittle” para comunicación entre especies, con un premio entre 100 mil y 10 millones de dólares para investigadores que logren grandes avances en los esfuerzos de la humanidad de comunicarse con los animales.
Puede que el día en que tengamos un dispositivo que nos traduzca en tiempo real lo que nos dicen nuestras mascotas o los animales silvestres no esté cerca, pero, al parecer, tampoco está demasiado lejos. Personalmente, siento que la humanidad sí logrará comprender un poco las “palabras” de otras especies, pero estas otras especies ¿nos llegarán a entender a nosotros?
Interesantes preguntas que dan para charlar tardes enteras en un café o en un podcast.
