El padre de la ciencia ficción en Bolivia
“La ciencia ficción para mí es como a las personas que les gusta el fútbol, están al día, pendientes de lo que pasa, y lo sienten en su vida. Yo me siento igual cuando hablo de ciencia ficción. La siento… cuando dibujo la siento. Es parte de mi vida”.
Dibujante, ilustrador, guionista, profesor, investigador y, sobre todo, fanático de la ciencia ficción. Don Julio Arce Gutiérrez decidió probar algo nuevo en la Feria Internacional del Libro de La Paz de 2025, y llevó todas las historietas que conforman Julio Arce Producciones para ponerlas a la venta. Ahí salió en un TikTok en el que exponía su trabajo.
Lo primero que hice, tras verlo, fue comprar todos sus cómics y leer la colección entera. Fue la mejor decisión. Fue recordar por qué me gustaban tanto los viajes al espacio, los objetos voladores, las aventuras de hombres y mujeres que se enfrentan a los misterios del espacio, el terror y la fantasía. Y también fue la oportunidad de descubrir a un hombre con una historia igual de fantástica.
Dibujante de la vieja usanza, la de tinta y lápiz, don Julio es infatigable, pese a los años, y prolífico al momento de contar su amor por la ciencia ficción, por el cómic espacial, el terror clásico, el temor y la fascinación por el espacio y sus misterios insondables. Es un boliviano que a través de las historias que amaba vislumbró el futuro de la tecnología y la ciencia mucho antes que todos nosotros.
Nos reunimos con su esposa, la señora Elsa, en el café Nayra Qata en la plaza San Francisco. Es de carácter amable, cálido, con los ojos brillantes, típicos del que leyó montones de historias y que también tiene aventuras propias para contar. Yo tenía algunas preguntas listas en la cartuchera con la intención de armar una crónica, pero, como suele suceder, los planes que hacemos vuelan por la ventana cuando nos paramos ante la inmensa belleza de la realidad. Y entonces no son necesarios trucos retóricos, verbos activos ni preguntas tendenciosas. Nada más entrevistar a don Julio Arce Gutiérrez, me dí cuenta de que cada frase suya es una pequeña pieza de arte narrativa en la que el entrevistador sobra. Solo son sus palabras y las imágenes que evoca. Por eso, ahora les traigo la entrevista a don Julio en su integridad. Para deleite y constancia de la historia boliviana de la ciencia ficción.
¿Cómo fue su primer acercamiento al cómic?
Buenas tardes a todos. Mi nombre es Julio Arce Gutiérrez. Gracias por esta entrevista. Soy profesor de artes plásticas, periodista, dibujante de historietas, artista plástico y escritor. En este caso, la entrevista será sobre mi carrera como dibujante de historietas. Me desperté muy temprano a las tiras cómicas, incluso antes de empezar a leer en la escuela. Me gustaba siempre leer las historietas que se publicaban cada noche en lo que entonces eran los periódicos vespertinos como Última Hora o El Diario. Cuando aprendí a leer, era infaltable que yo leyera esas tiras de historietas, continuadas cada día porque mi padre compraba todos los días todos los periódicos que se compraban entonces. Era aficionado a la lectura, y yo lo mismo, pero en el caso de las historietas, me gustaban toda clase de historietas, como El Fantasma, Mandrake el Mago de esa época, Red Ryder, pero entre todas me gustaban más las historietas de ciencia ficción como la de Buck Rogers, que se publicaba en el suplemento dominical de La Razón, más o menos por los años cincuenta. Era una gran historieta, que hasta ahora es insuperable. No hay autor que haya seguido con la saga de Buck Rogers, que era de las primeras que se publicaban en colores. Se perdió eso. Pero me llamó mucho la atención ese género.
¿Cómo ingresa usted a dibujar cómics de ciencia ficción? ¿Cómo fueron sus primeros trabajos en el género?
Recuerdo que por primera vez en el colegio, un condiscípulo me animó a publicar una revista. Ahí yo hice una historieta de ciencia ficción con un personaje parecido a mi actual Capitán Astro, y él hizo una historieta con un personaje parecido a Tarzán. Pero ese proyecto fracasó porque nuestro dibujo era de principiantes todavía, y porque la impresión de una revista en esa época era cara. No es como ahora que se hace todo en computadora y se imprime en planchas. Antes la impresión era complicada y no era de mucha calidad. Podemos ver eso en los periódicos antiguos, que los dibujos siempre eran un poco opacos o con manchas que deben ser retocadas antes de la publicación.
Esta primera revista del colegio, ¿cuál era su nombre?
Nadie sabía que existía esta revista. Nosotros nomás nos abocamos a esa aventura de encarar eso sin saber nada de precios ni de impresiones. Solamente en la práctica nos dimos cuenta de que era imposible publicar una revista, porque era muy cara y no teníamos financiamiento. Y lo dejamos. Cada cual por su lado. Pero desde esa época, más o menos por 1958, cuando ya estaba en primero de secundaria, yo por mi parte empecé a dibujar algunas historietas de ciencia ficción que las tengo hasta ahora. No son tan perfectas, pero son aceptables nomás. No sabía dónde publicarlas, solamente eran para mí. Hacía el modelo de la nave espacial, de una máquina del tiempo, o el uniforme del héroe, e incluso le hice una novia, como tenía Flash Gordon. Un poco imitando los cómics del exterior que me influenciaron.
¿Cuáles son sus cómics o libros de cabecera, los que más le gustan y que lo influenciaron?
Entre muchos libros que siempre han gustado están los de medicina, de astronomía, de filosofía, los de historia, especialmente historia universal. Dentro de la novela, siempre me gustaron las novelas clásicas, y en el género de ciencia ficción, leí mucho de Julio Verne, como Viaje a la Luna, Veinte Mil leguas de Viaje Submarino, Viaje al Centro de la Tierra, y muchas novelas que él escribió en su época, como El Dueño del Mundo o El Rayo Verde de H.G. Wells. De él también me gustan sus novelas, como El Hombre Invisible, El Viaje a la Luna, Una Historia de los Tiempos Venideros, y muchas otras que ahorita no puedo recordar (ríe).
También hay que mencionar que don Julio es autor de ensayos, tratando temas tan variados como el socialismo en Bolivia, el socialismo comunitario de nuestras culturas ancestrales y también un análisis sobre los peligros de la religión organizada. Esta conciencia social está presente en todos sus cómics también, discutiendo sobre la equidad y los peligros de la ambición. ¿Cómo comienza esta conciencia social que plasma en toda su obra?
Aparte de las historietas que yo hago, también hice mucha caricatura política y social trabajando en diferentes medios de prensa, como el semanario Libertad, donde me inicié en la caricatura y la ilustración desde 1962. Luego vino Jornada, Voz del Pueblo o el semanario Aquí del padre Espinal, pero muy especialmente en “Presencia Juvenil”, un suplemento semanal del diario Presencia, donde trabajé desde 1969 hasta que cerró el 2001. En ese suplemento hice no solo historietas, que las estoy publicando de nuevo ahora, sino caricaturas políticas y sociales cada semana. Ilustraciones también sobre artículos publicados en el semanario, además de algunos artículos sobre filosofía, educación, sindicalismo, etcétera. Más o menos incursioné en varias ramas del dibujo: historietas, dibujo cómico, caricaturas, dibujo publicitario, porque a mí me gusta hacer un dibujo variado. Puedo crear inclusive slogans.
Es muy variado el trabajo de don Julio. La colección de Julio Arce Producciones tiene cómics de ciencia ficción, fantasía, historia, terror, drama del espacio exterior, viaje en el tiempo. No se centra en un solo tema.
La ciencia ficción es lo que más me gusta. Tanto en la literatura como en el dibujo. Me gusta y he leído tanto de eso que puedo crear con facilidad el argumento para mi personaje actual, el Capitán Astro.
También tiene pequeños espacios cómicos en sus revistas, con personajes como Llamito, sus caricaturas políticas, y muy sociales, ¿por qué ese interés en criticar la sociedad y su cultura?
Mis caricaturas son sociales y políticas enmarcadas dentro de la política mundial, capitalista y socialista. A eso llegué en mi juventud, porque tenía sensibilidad social. Veía a los pobres y a los ricos, en Navidad especialmente. La explotación de los obreros, y además toda la propaganda que hacían los comunistas de entonces… todo eso me influenció y me hizo tener una simpatía por el socialismo, por un cambio social. Aunque nunca pertenecí a ningún partido político, ni de izquierda ni de derecha. Solo tuve el interés de dar un aporte a la sociedad, especialmente a la clase trabajadora. He dibujado caricaturas en favor de los pobres y en contra de los ricos, los curas y demás. Y todas esas caricaturas, junto con mis historietas, las publico ahora en las revistas que edito actualmente.
Son caricaturas que critican a la sociedad, a los políticos y las promesas políticas, así como a la religión. ¿Hay algún episodio que nos pueda relatar en el que haya visto esa diferencia de clases tan marcada?
La Navidad es la que más me impresiona. Una religión que predica igualdad y amor muestra esa desigualdad descarnada cada año. Unos celebran su felicidad y otros su desgracia. No hay esa hermandad entre humanos. Esas visiones de la realidad y la sociedad me llevaron a tomar partido por la política del socialismo. Aunque después de esto, cuando salí de mi juventud y conocí a los comunistas, especialmente cuando trabajé en el Ministerio de Educación, me decepcioné de ellos. Todo lo que hablan sobre la moral, los altos ideales, son solo un motivo para querer subir al poder. Digamos, imitar a esos regímenes totalitarios como se ha dado en esos años en la ex Unión Soviética y en Cuba. Me decepcionó eso, y me llevó a cambiar de posición. Revisé los libros de Marx en especial, y eso me llevó a la conclusión de que es una utopía, pues va en contra de la naturaleza humana. Y nadie va a aceptar ser igual al otro, pues todos tenemos nuestras cualidades especiales. Eso me llevó a producir un libro en 2013, El comunismo: la utopía, demostrando que todos los conceptos del materialismo histórico de Marx son una falsedad que nunca se ha cumplido en la historia.
Es cierto también que tiene una postura y tiene una crítica. No es solamente una narrativa lineal. ¿Encontró en ese camino prejuicios o lectores que no tomaron a bien esas críticas?
Eso es lo que más me extraña. Yo defendí tanto a los pobres, a los obreros, a los empleados de alguna empresa, y ninguno supo reconocer mis cualidades como dibujante o mis ideas como pensador, lo que reflejaba en mis caricaturas. Paradójicamente, las mayores opiniones a mi favor las recibí de la clase alta. Ellos admiraron mis trabajos y alguna vez me instaron a hacer cuadros en artes plásticas y a hacer una exposición. Y como le dije antes, me decepcioné del socialismo y ví la vida real, como la vemos. En Israel, en los países del lejano Oriente, y la humanidad que no desiste de sus guerras y sus conflictos. Nunca va a vivir en paz, porque esa es la naturaleza humana, ¿no? Llena de ambiciones y el deseo de dominarse unos a otros. Y la única perspectiva que veo para el individuo es la lucha por la vida.
Mientras uno revisa sus libros de ensayos, se puede ver que tiene un curriculum muy amplio. Fue docente, profesor, artista plástico, dibujó anuncios e ilustró libros. Considerando que los cómics de Julio Arce Producciones datan del 2017, cuéntenos cómo fue su trayectoria profesional.
Mi carrera profesional fue diferente a la carrera que hice dentro del cómic o la historieta. Aparte tenía mi trabajo como docente, primero en colegios, luego por concurso de méritos y examen de competencia fui docente en la normal, en las materias de historia del arte y dibujo artístico. Fui docente en la Universidad Mayor de San Andrés, varios años, hasta que me jubilé, pues había bastante animadversión contra mí por parte de mis colegas.
Dentro de la carrera de dibujo, las trece revistas de Julio Arce Producciones yo las edité manualmente, son una compilación y selección de las caricaturas e historietas que hice en “Presencia Juvenil” una parte, y otra parte son inéditas, las hice recién. Especialmente, las caricaturas. He creado al Capitán Astro el año 1967, publicándolo ese año en el suplemento dominical de Presencia. Posteriormente, hice Otras aventuras del Capitán Astro en “Presencia Juvenil”. Y, finalmente, cuando cerró Presencia hice dos historietas del Capitán Astro, inéditas, que las publico en mis revistas. Mis revistas son una selección de mis anteriores trabajos, y en parte una creación reciente.
Este compilado de Julio Arce Producciones es un compilado de lo que hace, sus mejores éxitos.
Precisamente. Es un compilado de las caricaturas que he presentado en el Espacio del Cómic de Simón I. Patiño el año 2017.
Nos habló del cómic propio que hizo con un compañero del colegio, labor bastante complicada para ese entonces. Es una muestra de cómo, cuando uno tiene las ganas de hacer algo, se lanza a hacerlo aún en contra todo. ¿Qué obstáculos enfrentó para presentar la colección de cómics de Julio Arce Producciones?
Bueno, está la imposibilidad de que yo pueda hacer una impresión en imprenta, me salía muy caro, pues debe ser de mínimo mil ejemplares para que me salga barato. Si hago quinientos o cien, me sale casi igual el costo. Entonces las hice manualmente. Hice los originales y con ellos hice fotocopiar y los armé en formato de revista. Yo mismo fabriqué con las grapas y todo, y los vendo así. Son dieciséis páginas en blanco y negro sobre papel bond, nada más. Pero lo que me ayuda a vender son los temas, le gusta mucho a la gente la ciencia ficción. Y además las portadas de cada revista son, modestia aparte, muy atractivas (ríe). Son novedosas. Y son interesantes, todas de mi creación y cada historieta es única. Las hago con toda mi voluntad, con toda la experiencia de lo que leí desde mi niñez sobre la ciencia ficción. Conozco mucho sobre el tema: los viajes a través del tiempo, la teleportación, astronomía, la antimateria, todos esos fenómenos astronómicos están incluídos en mis historietas.
Incluyen temas que no dejan de estar vigentes: el miedo a la radiación, a la manera en que afecta a los seres vivientes. Es lo fascinante y aterrador de la ciencia. Usted los escribió hace años, pero siguen vigentes hasta hoy. Seguimos temiendo a la ciencia, a la religión organizada. ¿Usted era consciente de la importancia de estos temas mientras los escribía o se dejó guíar por la historia que tenía en mente?
Desde que era un jovenzuelo y leía novelas de ciencia ficción, de muchos autores que llegaban desde la Argentina especialmente, siempre me gustaron los viajes a través del tiempo. Y yo lo veía como algo realizable, porque la ciencia ficción, en muchos aspectos, hoy se está haciendo realidad. Por ejemplo, la cibernética, la creación de robots, inteligencia artificial, los agujeros de gusano. Todos son temas que aparecen en los libros y revistas antiguos de ciencia ficción, fueron escritos a partir de los años treinta por varios autores. Uno de los autores modernos que me gusta es Isaac Asimov, y él hizo precisamente una selección de varios autores de ciencia ficción de esa época, de los años treinta, donde ya se habla de cosas que ahora parecen nuevas, como los agujeros negros o la antimateria. O las paradojas del viaje a través del tiempo, que siempre me gustó leer. Entonces, la ciencia ficción para mí es como a las personas que les gusta el fútbol, están al día, pendientes de lo que pasa, y lo sienten en su vida. Yo me siento igual cuando hablo de ciencia ficción. La siento… cuando dibujo la siento. Es parte de mi vida.
Su estilo nos recuerda mucho a la época dorada de los cómics, ¿cómo define usted su técnica?
Los dibujantes de antes tenían un estilo realista, lo más realista posible, con las proporciones de la figura humana. El ropaje y los movimientos debían emular la realidad. No como ahora, en que por ejemplo el estilo manga es muy diferente, con movimientos muy fantásticos que en la realidad no se ven. Como antiguo que soy, admiraba las historietas de antes e intentaba imitarlas. Una cara perfecta de mujer u hombre, su cuerpo perfecto, su anatomía y su vestimenta perfecta. De esa forma yo hago actualmente mis historietas. Quiero agregar también que en ese aspecto yo antes no sabía la técnica de la historieta. Las proporciones. Alguna vez me inscribí a la escuela de bellas artes, pero ahí casi no me enseñaron nada de proporciones. Tuve como profesor de dibujo a Lorgio Vaca, pero nunca nos enseñó, nos dejaba en el curso con un modelo para dibujar, se salía y volvía. Entonces, viendo propagandas en las revistas sobre institutos de dibujo en la Argentina, me inscribí primero a Continental School, para hacer dibujo cómico. Muy buenas lecciones. Paso por paso le enseñan a uno sobre qué formas usar para una cara cómica. Cómo dibujar manos y todo eso. Luego me inscribí al curso de los doce famosos artistas. Es un instituto de dibujo de historietas serias, realistas, ahí estaba como profesor Hugo Pratt, autor del Corto Maltés, y otros de esa talla, con lecciones muy efectivas y estrictas en el dibujo. Ahí perfeccioné las proporciones del cuerpo humano, la composición de la cabeza humana, de perfil, de frente los movimientos, el esqueleto. Eso me ayudó bastante, para hacer un trabajo con toda la seguridad. Las proporciones de los niños, que son de cuatro cabezas de alto, y luego usas ocho cabezas de alto para un adulto. Todo eso enseñaban en ese instituto de la Argentina, que ahora está desaparecido. Ahora la computadora lo hace todo. Creo que hasta los colores y las explosiones las hacen en computadora.
Recuerdo que esos cursos venían en las mismas revistas de cómic de la Argentina de Editorial Columba, de Patoruzú, de Hijitus. Usted se formó solo con esos cursos de correo y con la práctica.
Considero que ese interés nace con uno en la vida, y prosigue. Uno va por la vida haciendo lo que ama y prosigue. Quería añadir que, además de mis revistas de historietas, hice la impresión de dos libros con todas mis caricaturas seleccionadas y algunas historietas del Capitán Astro. Eso me costó también mi dinero en la impresión. Los quise vender en la Feria Dominical de El Prado, porque no tenía otra manera. Antes las dejaba en las librerías, pero al año vendían dos o tres ejemplares, que no era nada efectivo. Una vez nos fuimos con mi esposa Elsita a vender los tomos de ciento veinte páginas, a colores, una impresión muy formal. Nos paramos al lado de un árbol, cuando iba a empezar la feria vienen dos agentes de la municipalidad a hacernos desocupar el lugar. Era un espacio de medio metro, en un mantelito en el suelo donde queríamos vender, y nos sacaron porque obstruíamos el paso. Nos fuimos al centro de El Prado, a vender en el suelo al lado de un banco para que no nos digan que estábamos obstruyendo el paso. Igual vinieron de la Alcaldía de La Paz y nos pidieron una autorización. El lunes siguiente fui a la Alcaldía a pedirles una autorización y me dijeron que tenía que afiliarme a la Asociación de Libreros y tener una caseta para tener autorización. Les dije que miren desde su ventana hacia la calle, para que vean en el Pasaje de la Cultura, en la plaza de San Francisco, cómo vendían comida, contrabando, utilizando todo el paso, sin que nadie les diga nada. Esto fue por el año 2006 más o menos.
Ante todo eso, no sé cómo me animé a entrar a los colegios. Fuí a un colegio y felizmente el director me reconoció. Éramos colegas. Me llevó a ofrecer mis cómics a los cursos, y ahí me va bien, porque les gustan a los chicos mis historietas.
Ahora sigue haciendo sus cómics solo y vendiéndolos por su cuenta. Sin ayuda ni más apoyo que sus propias manos. Y lo están adquiriendo. Así también, vende cómics sobre la historia de Bolivia. Tres historias sobre la revolución nacional.
Esas tres historietas, sobre la revolución del 16 de julio, la Guerra del Pacífico y la Independencia de Bolivia, las hice en el periódico Presencia, en el cuerpo mayor las publicaron. En base a eso yo lo adapté a historietas tamaño carta, y las publico junto con mis revistas actuales. Mediante la historieta he tocado varios temas: históricos, fantásticos.
Está llegando también a muchos niños a través del cómic. En general, ¿cuál ha sido la respuesta más memorable que ha recibido a sus cómics?
Les gusta. A cualquier persona le gusta. Un ejemplo: cuando voy a un colegio les nombro la historieta del Hijo de las Estrellas. Inmediatamente saltan de alegría para querer comprar el libro. El día del Robot igual les gusta a los chicos. Viaje a través del tiempo, donde van al pasado una pareja de científicos y se quedan en el pasado, dando lugar a la humanidad. Son finales de sorpresa, de imaginación y fantasía. Les gustan mucho esos temas a los chicos.
Otra cosa que podría agregar. Que mis caricaturas también me depararon ser perseguido. Me apresaron por mis caricaturas en 1975 cuando trabajaba en Voz del Pueblo. Era la dictadura de Banzer. Entre los exiliados estaba Pepe Luque, que editaba la revista Cascabel, se exilió también en esos años. Pero yo me quedé. Me parece que me aguantaron hasta por ahí nomás, porque nunca pertenecí a ningún partido. Y una noche, en Voz del Pueblo, que sus oficinas eran en el Obelisco, me apresaron y estuve tres meses preso por esa caricatura, hasta que me liberaron en la Navidad de ese año, cuando dictaron una amnistía. Pero seguí con mis ideas de publicar mis caricaturas a favor de la gente. Luego Banzer se debilitó y llegaron otras épocas. Pero a finales de los ochenta vi la realidad del socialismo y cambié de idea.
Ahora le preguntamos a don Julio por su esposa, la señora Elsa, para que nos cuente cómo fue el apoyo que ella le dio.
Bueno, desde que la conocí en los años ochenta me ayudó en todo lo que son los comics. Es gracias a ella que tenemos ahorita nuestra casita, con la ayuda y el ánimo que me dio. Nos casamos el 2013, y con más ganas me seguía ayudando. Actualmente, luego de un percance de salud que tuve, ella me ayudó en todo momento. No tengo familiares ni hijos. Ahora más que nunca Elsita me ayuda. Me ayuda a ir a vender a las escuelas y los colegios. Aunque ahora estoy un poco impedido, con ella puedo lograrlo. En realidad yo no vendo mis revistas para ganar. Apenas rescato el gasto, pero mi objetivo es dar a conocer mi obra. Que mis trabajos queden y que mucha gente los conozca. Quiero que se difunda. Yo las vendo en las librerías y en las universidades, en El Alto, en La Paz, y como el precio es asequible, puedo venderlas fácilmente.
Doña Elsita, ¿quiere participar también en la conversación?
Yo también, soy profesora de kinder. Jubilada. Y desde que empecé a trabajar he conocido a Julio y también él me ayudó en mi trabajo. Y sobre sus obras y sus dibujos, veo que él hace todo con mucho interés, utilizando, como nadie lo hace ahora, tinta, pincel y pluma. Todo eso es muy difícil hacerlo a mano, y nadie tiene ahora esa mano y vocación para dibujar. No vi a nadie que trabaje así en estas obras. Lo felicito. Lo apoyo. Lo quiero mucho también. Y voy a seguir apoyándolo. Le deseo siempre lo mejor en esta carrera.
Para terminar don Julio, ¿qué consejos les puede dar a los jóvenes autores que van a dibujar sus cómics de manera independiente? ¿Qué consejos le da a la nueva generación de autores de cómic nacional?
Según mi concepción, hay artistas que, como Van Gogh, nacieron con talento, pero se morían de hambre. Ahora sus pinturas se venden por millones de dólares. Eso se puede ver en la historia. Y por eso, a los jóvenes que han nacido para el arte de la historieta, les digo que persistan en ello. Yo creo que les irá bien, porque lo principal para uno es tener ese talento y desarrollarlo con práctica. No se queden en la teoría. Apliquen sus talentos. Hagan sus cómics. Y si fracasan, hagan otro intento. Yo sé que les va a ir muy bien.
Para adquirir los cómics de la colección Julio Arce Producciones puede contactar directamente al autor al teléfono/WhatsApp 73005155

