La deuda cultural con la danza

Sofía Rojas hace una radiografía al estado de la danza en Bolivia, destacando el talento existente y la dolorosa falta de público y apoyo en este texto que, sin querer, se aplica al estado del arte y la cultura en nuestro país.
Editado por : Adrián Nieve

“La danza es la manifestación más auténtica de un pueblo.” Esta frase, no atribuida a ningún autor en específico, resume perfectamente el sentido de bailar. Una expresión artística que reflexiona más allá de lo que las palabras pueden demostrar. 

No debería ser socialmente aceptado que un teatro esté vacío cuando alguien está bailando. Sin embargo, esto en Bolivia es algo que pasa más seguido de lo que debería. El problema es que, en el país, la danza todavía no se ve como un trabajo y no es apreciada de la manera que se merece. No existe una cultura de ir al teatro, son muy pocas las obras que se llenan, y son demasiados los artistas que pasan desapercibidos por la sociedad. En realidad, la danza es una disciplina que tiene mucho que ofrecer, muchos mensajes que transmitir. 
En Bolivia lo que falta no son personas con talento, sino personas que decidan ir a verlos bailar y que reconozcan el trabajo que requiere subir al escenario. Incluso en tiempos de crisis, el baile se presenta tanto como una escapatoria como una reflexión de la situación actual. Entonces, ha llegado el momento de poner a la danza en su lugar. 

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Imagen: 88 Grados

Para empezar, se debe reconocer a la danza como un trabajo. Más allá de el baile como un pasatiempo, hay quienes se dedican a ésto toda su vida, lo que es difícil de hacer cuando no hay un lugar fijo en donde se puede trabajar ni quien te quiera observar. Hace un tiempo los bailarines podían ir a trabajar al Ballet Oficial, en donde se les daba un salario fijo y viajaban por todo el país; desde ciudades hasta pueblos, esparciendo la danza y el arte por el país. Sin embargo, el Ballet Oficial poco a poco fue decayendo hasta que ya no pudo sustentar más a los bailarines, dejándolos a la deriva y con menos audiencia a la que transmitir su mensaje.

Por eso, en la actualidad no basta con darles un certificado a los bailarines para mostrar aprecio a su oficio, sino que se debe dar un apoyo duradero. Los eventos de encuentros de danza que son organizados cada año, no son suficientes. Se debe apoyar a la danza a través de una remuneración justa, porque es un trabajo que actualmente no está recompensado por ninguna ente del Estado. Aunque claro, es difícil darle apoyo económico a un trabajo que requiere que otras personas lo aprecien. Si bien es un gran problema que no se les pague a los bailarines en Bolivia, una de las causas de esto es la falta de un público concreto.   

Para entender la posición de los bailarines, basta imaginarlo así: tienes un mensaje que arde por dentro, algo apasionante que está listo para ser compartido, pero que a nadie parezca importarle. Tienes claro el mensaje que quieres transmitir pero no hay quien te escuche. Pues esto es lo que les pasa a los bailarines cuando no tienen un público. Sucede que falta difundir la danza, falta que se eduque a la gente para que vaya al teatro, y falta que se logre apreciar este tipo de arte. Es que no hay encuentros ni conversatorios frecuentes que difundan lo que está pasando en el país en cuanto a danza. Si no se tienen estos espacios, las personas tampoco saben cómo interpretar el lenguaje corporal más allá de los movimientos, y se queda como algo superficial cuando en realidad es todo lo contrario.

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Imagen: Escuela de Danza Mandala

Bailar es expresar y transmitir un mensaje sin el uso de palabras, pero este entendimiento no está presente en la población boliviana. Aun así, esto puede cambiar. No con el propósito de imitar otras culturas, que tal vez tienen al arte contemporáneo más enraizado en sí mismas, como las europeas o incluso de otros países Latinoamericanos, sino con el objetivo de promover una cultura propia. En Bolivia hay muchos bailarines talentosos con muchas cosas que decir, y la gente debería tener la oportunidad y voluntad de ir a verlos y apreciarlos.

Para esto se requiere de educación cultural ya que, no se conocen todos los tipos de danza que hay y la mayoría de personas solo piensa en el folklore cuando se les habla de danza, sin la conciencia de que hay mucho más allá de eso. El baile forma parte de las artes escénicas y hay innumerables variaciones de este, ninguna más importante que otra. Tan solo hace falta buscar para ver todos los talentos que hay en el país, todos los diferentes tipos de baile que se practican. Desde el ballet clásico, contemporáneo, jazz, y una diversidad inmensa de variaciones de estos, además de todos los bailes folklóricos propios. Por eso, para empezar a propagar la cultura de ir al teatro, primero se debe educar a las personas acerca de todos los bailes que se pueden ir a apreciar en el mismo.  

Así que, a pesar de que existen actualmente demasiados problemas con respecto a la danza en el país, hay uno que sobresale, y es la falta de interés por parte del público. No hay una cultura de ir al teatro, lo que deriva de la falta de educación y propagación de información sobre todas las variantes de danza que existen en Bolivia. Es un problema que acecha a casi todas las formas de arte del país, pero un primer paso para cambiar esto se puede dar a través del arte del baile.

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Imagen: Escuela de Danza Mandala

Es importante que como bolivianos se pueda apreciar la danza y entender su valor. Entendiendo el esfuerzo que hay detrás de ser un bailarín y comprender el mensaje detrás de un movimiento, apoyando al talento que existe dentro de nuestra misma sociedad. Puede que en este momento no sea parte de nuestra cotidianidad, pero está bien, ya que se puede cambiar a través de la difusión. Ir al teatro y apreciar obras de baile, no para imitar a otras culturas, sino creando una propia.

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