¿Cuán posibles son los zombies según la ciencia actual?

Le damos la bienvenida a la primavera con un nuevo texto de Ban Sci, explorando qué tan posible es que la naturaleza y la ciencia generen zombies de verdad.
Editado por : Adrián Nieve

Han aparecido muchas formas de zombies en diversos medios de comunicación, desde el clásico y original “muerto viviente”, pasando por algún virus que genera mutantes, hongos que toman el control de nuestros cuerpos y variaciones de virus reales como la rabia.

Pero, ¿cuán realista es la posibilidad de un apocalipsis zombie en la vida real?

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Imagen: 88 Grados

El muerto viviente

El clásico y original zombie es el muerto viviente, ese ser sobrenatural que es alguien ya fallecido que vuelve, saliendo de cementerios con ganas de comer cerebros. Toda esta idea nació de diversas fuentes, pero la más célebre viene de Haití y la tradición Vudú (de hecho, de ahí viene la palabra zombie, que se refiere a un resucitado). El tema es muy amplio y da para un artículo propio, pero los zombies resucitados seguían más una figura de un esclavo sin mente que lo que vemos actualmente en la ficción.

Volviendo a los apocalipsis zombies del clásico muerto viviente, biológicamente hablando esta forma de zombie es la menos realista y posible. La vida y la actividad (como movimiento, hambre, etcétera) están muy ligadas con un metabolismo activo. Por definición un “muerto” ya no tiene el metabolismo activo, aún si se pudiera “reanimar” a alguien muerto, duraría muy poco activo (debido a la descomposición) y sería extremadamente lento y tonto. Este caso de zombie conlleva contradicciones entre ser vivo y organismo muerto y, por lo mismo, es la forma de zombie menos tangible.

Zombie por virus

Este es el “zombie” que, en realidad, sí es un ser vivo, pero con un comportamiento anómalo debido a un virus de algún tipo. Esta clase de zombie es mucho más realista e incluso existen precedentes en la vida real muy similares a lo que vemos en la ficción, aunque no en humanos (menos mal). 

El caso de la película 28 días después (Exterminio) es una variante del virus de la rabia. Este caso en particular es bastante realista, aunque algo improbable (no imposible, pero sí difícil). 

Resulta que el virus de la rabia (en especial en caninos) efectivamente ocasiona algo parecido a un zombie agresivo que ataca sin pensar en consecuencias o el dolor propio. Pero cuando se contagia a humanos no ocasiona eso debido a la mayor complejidad del cerebro humano, aunque sí podría llegar a hacerlo. La diferencia radica en los tiempos de contagio. Mientras que en las películas el tiempo entre el contacto con el virus y el zombie agresivo sin raciocinio es de segundos, en la realidad a un virus le toma mucho más tiempo tomar el control de un cuerpo humano entero. Siendo más certeros, el tiempo entre el contagio y el zombie sería de varios días o incluso semanas, lo que permitiría un mayor control de la expansión del virus por parte de la humanidad.

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Imagen: Ban Sci

Casos más extremos como los de los videojuegos de Resident Evil o del libro/película de Guerra Mundial Z son aún más irrealistas considerando que generan mutaciones o habilidades sobrenaturales como sobrevivir sin alimento o monstruosidades imposibles.

Zombie por parásitos

Estos son los casos en los que otro ser vivo de tipo parásito toma el control de nuestro cuerpo, convirtiéndonos en “marionetas” a merced del parásito. Este tipo de zombies los vemos principalmente en el videojuego/serie The Last of Us donde una variante del hongo Cordyceps vence a la humanidad y nos deja al borde de la extinción. También en la saga de videojuegos Halo, donde un ser llamado “The flood” pone en peligro toda forma de vida en la galaxia. 

Este tipo de zombies son más realistas puesto que existen varios casos así en la naturaleza (nuevamente no en humanos, menos mal). Tal es el caso del propio hongo Cordyceps que es real y ataca a insectos como hormigas, de quienes toma el control cerebral (mediante la química de la hormiga) y la usa. Siendo precisos, el hongo mueve a la hormiga a su antojo, la hormiga sigue consciente y no puede hacer nada para evitar ser controlada por el hongo Cordyceps. Aterrador, ¿no? 

Otros ejemplos los vemos con Leucochloridium paradoxum, un parásito parecido a un gusano que se mete dentro caracoles y los obliga a ir a lugares altos para que se los coman aves y así seguir su ciclo de vida. También tenemos el caso de los gusanos Nematomorfos que entran en insectos como grillos o mantis, alimentándose de parte de los alimentos que ingiere su “anfitrión” hasta que crezca lo suficiente. Luego “obliga” al insecto a ir al agua para que pueda salir del cuerpo del bicho y seguir su vida en el agua. Poco le importa al gusano parásito si su antiguo anfitrión muere o no ahogado en el proceso. De hecho, usualmente el insecto fallece ahogado hasta que el gusano logra salir de su cuerpo.

Pero, ¿es posible que algún tipo de parásito tome control de nuestro cuerpo humano? La mayoría de los ejemplos son con insectos, ¿es posible que hongos, u otros parásitos puedan llegar a tomar control de nuestros cerebros? La respuesta de la ciencia actual es que… ¡No sabemos! Aún estamos investigando la rama de la neuroparasitología y sabemos todavía muy poco de este control mental que realizan tantas especies de parásitos, pero en principio es posible, aunque todavía no podemos asegurar si es también probable o no que algún parásito pueda controlarnos. 

Eso sí, hay una especie de precedente. Tal es el caso del parásito Toxoplasma Gondii que vive en gatos y, a veces, es contraído por ratones. En los gatos el parásito vive feliz de la vida y no afecta negativamente al felino, pero cuando ingresa en un ratón la cosa cambia. El parásito afecta la química cerebral del ratón, haciendo que pierda todo miedo a los gatos, lo que los hace más vulnerables a que sean comidos por los felinos, continuando con el ciclo del parásito ya dentro del cuerpo de los gatitos. El caso es que, el Toxoplasma Gondii sí ha afectado a seres humanos (¡se estima que entre el 30 y 50% de la humanidad ya lo tiene!), generando también cambios en el comportamiento de los infectados al hacerlos más temerarios e incluso más agresivos. No es tan extremo como zombies, pero se va acercando.

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Imagen: Ban Sci

¿Otra posibilidad?

Existe una posibilidad más para llegar a algo similar a los zombies de la ficción: las enfermedades relacionadas a priones.

Los priones son proteínas mal plegadas que pueden inducir a otras proteínas normales a adoptar una forma anómala. Son altamente infecciosos y letales. Están relacionados con enfermedades neurodegenerativas como el kuru, el insomnio familiar fatal, la famosa enfermedad de las vacas locas o la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ). Estas enfermedades provocan degeneración cerebral severa, pérdida de control motor, cambios de personalidad y, finalmente, la muerte.

Muchos de los síntomas terminan pareciéndose a zombies de alguna manera ya que pueden cambiar el comportamiento y la personalidad de las personas, provocar agitación, paranoia, agresividad, ¡hasta pérdida de empatía! (empieza a sonar familiar, ¿no?). También ocasiona que las víctimas puedan caminar de forma errática, tener la mirada perdida y mostrar movimientos espasmódicos (ya me estoy asustando). 

Las enfermedades por priones tardan varios años en causar síntomas, pero, una vez que comienzan, la progresión es rápida y siempre letal. No hay cura. Los priones son extremadamente resistentes, tanto al calor como a desinfectantes y se pueden contagiar por ingestión (aunque también pueden aparecer espontáneamente, esta es la forma en que los priones aparecen en humanos en el 90 % de los casos). Siempre afectan al cerebro y al comportamiento.

Afortunadamente, la incubación suele durar muchos años, no tienen un contagio rápido de persona a persona y no provocan agresión dirigida ni deseo de morder. Pero, ¿es posible que algún día genere eso? No lo sabemos, algunos piensan que sí mientras que otros que no. 

¿Ustedes que opinan?

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Imagen: Ban Sci

Conclusiones

Se ve difícil un apocalipsis zombie como vemos en la ficción, principalmente por que el tipo de afecciones que generan algo parecido a un zombie no son tan veloces en su propagación y su control sería sencillo, por lo que un escenario pandémico se ve bien complicado (menos mal). 

Aun así, todos los otros escenarios se ven bastante aterradores en mi opinión. Una variante de rabia que haga humanos agresivos, hongos o parásitos que nos puedan controlar como si fuéramos marionetas, o proteínas mal plegadas (priones) con un 100% de letalidad y sin cura son espeluznantes y esas situaciones no se las deseo a nadie.

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