Charlas breves con escritores: Vadik Barron

Este jueves 5 de junio en el teatro Adela Zamudio de Cochabamba, Vadik Barrón celebra 30 años como músico, poeta y gestor cultural con un concierto gratuito. Para homenajearlo, 88 Grados habló con él.

Músico, escritor, gestor cultural, ¿mantienes cada faceta separada o cómo haces para mantener el equilibrio entre todas tus actividades artísticas? 

Creo que la música y la poesía son complementarias. En lo cotidiano, creativo, surgen espontáneamente. No tengo un horario ni un método para trabajar en un arte o el otro, pero sí me he generado las condiciones para tener el tiempo de crear. Y muchas veces el mayor énfasis en alguno de los dos, tiene que ver con la inminencia de eventos, o encargos profesionales. Pero no hay día en que no haga aunque sea un poquito de ambas cosas. Y la gestión cultural es como el brazo social de mis inquietudes. Tiene más que ver con eventos específicos, y con generar, desde mi experiencia, espacios para  otros artistas. Son más facetas que personalidades múltiples.

1661
Fotografía: Alma Tunante

Ya son 30 años de carrera artística, ¿qué ha cambiado y sigue igual desde 1995, cuando componías tus primeras canciones?

Creo que conservo la fascinación, la curiosidad, el gusto por explorar las músicas. No tengo método ni recetas para componer. Pero voy aplicando lo que aprendo, con una perspectiva muy amplia de la canción. Y el espacio para lo espontáneo, lo lúdico, lo que capturas del aire, sigue allí.

Me queda la idea del álbum como una expresión de una obra, de una idea o de un momento artístico. Pienso que ahora se confunde concepto con estrategia de lanzamiento. Y vivimos la era del single. Yo siempre fui fan del álbum, y compongo en consecuencia. 

Algo que cambió, al menos, como yo lo veo, en Bolivia, y en la música alternativa, es que no se le da importancia a las composiciones, a la originalidad. Todo se valora en función de cuánto se parece a un hit, cuánto nos internacionaliza, o cuántos likes tiene. Yo estoy acostumbrado a resistir, y a abrir mi propia senda. Pero creo que esta época no es muy receptiva para los nuevos compositores de canciones con letras que digan algo.

¿Podrías definir en pocas palabras cómo fue la búsqueda que atravesaste con tu sonido? ¿Dirías que sigues tendencias o que tu sonido busca algo diferente?

Creo que uno, inevitablemente, incorpora su tiempo y su espacio a su obra. En mi caso, hacerme solista, me permitió abrir las posibilidades sonoras y temáticas. Porque no me quedé solo en el rock, música que amo y me hizo querer hacer música; sino que fui buscando diferentes estéticas. Creo que la canción es una forma musical que atraviesa todos los géneros. Y la idea de hacer álbumes, me permitió desarrollar conceptos, sonidos, ensambles. Nunca me subí al carro ganador de la música de moda. Por supuesto, no estás ajeno a lo que pasa, pero creo que artísticamente nunca busqué seguir ninguna moda. Eso no significa que no me guste lo nuevo, solo que reconozco que, incluso cuando era joven, estaba en otra. Quizás mis colaboraciones más oportunistas fueron invitar raperos. Y disfruto mucho de escuchar música, pero tengo claro, que aunque mi sonido es ecléctico, tiene límites. Me gusta el rock clásico y progresivo, el jazz, el soul, pero no significa que eso suene explícitamente en mi música.

¿Cambiarías algo de tu historia como artista? ¿Por qué?

Cambiar mi historia como artista sería querer cambiar mi vida. Y no. La asumo, porque cada decisión o accidente me trajo hasta donde estoy ahora. En todo caso, se siente bien no haber caído en la tentación de lo fácil, de buscar el éxito con algo que no me represente. Es curioso que, cuando comencé, lo peor que podías hacer como artista era “venderte”, y ahora te putean por “no saber venderte”. Como dice Marc Maron: Different time.

Justamente, ¿cómo es ser artista en Bolivia, especialmente en esta época de polarización social y crisis política? 

Me parece que Bolivia siempre está en crisis, real o ficticia. Creo que siempre hemos vivido en una sociedad conflictuada, con el trauma de la identidad, con los resabios coloniales y con la convulsión social en la puerta. Creo que al arte le ha faltado acompañar esos procesos más allá del clientelismo proselitista. En mi caso, nunca sentí el llamado del panfleto, creo que mis canciones tienen crítica y dialogan con la realidad, pero no son obvias. No me interesa un arte ornamental o complaciente, creo que tienes que proponer algo. Y es lo que intento. No es fácil, pero nunca lo fue.

¿Qué necesita una persona para ser artista hoy en día en nuestro país? 

Ser artista es una postura ante el mundo, ante la vida. Ahora, en la era del coaching, no se habla de arte, sino de éxito, de fama, de recetas instantáneas. Entonces creo que ser artista es exactamente igual en cualquier época y espacio. Es cuestionar todo, y llevar esa idea lo más lejos que puedas. El arte complaciente tiene su lugar en el entrenamiento. Pero creo que un arte que proponga algo, generalmente está fuera de ello. Hubo eras doradas, donde la experimentación y la vanguardia , estaban de la mano de la industria, ahí tienes a Stevie Wonder, los Bitles o Zappa, pero eso ya no pasa. Es el mercado el que dicta e impone las estéticas. En Bolivia es más caro el precio social y mental de dedicarte al arte, que el costo de instruirse y perfeccionarse.

¿Qué puedes decirme de la grabación documental de este concierto? ¿Cuáles son las expectativas con ello y qué puedes contarme del equipo a cargo de hacerlo?

1662
Imagen: Vadik Barrón

Vamos a registrar en audio y video porque es una ocasión especial. Es mi primer concierto en teatro en 4 años, mi primer concierto en un teatro de Cocha. Tocaré con  una banda de grandes músicos: Matheo Cuellar en batería, Yan Salvador en guitarra, y Gustavo Pérez en bajo; además de los invitados Mao Khan, Rommel Flores y Arpad Debreczeni. 

Y como tenemos el respaldo de ser parte del Programa Bicentenario de la alcaldía de Cochabamba, la entrada es libre para el público y he convocado a un equipo para trabajar. Mi hermano, Álvaro Barrón, que es músico y también artista visual, se encarga de los visuales, Miguel “Mizkicho” Valverde, dirigirá la filmación, y grabaremos también en audio. Sabrina Medinaceli, de la productora Udumbara, está a cargo del marketing digital y toda la gestión en difusión y medios.

La idea es que sea algo único, tener un material audiovisual como archivo y un reencuentro con el público.

Son grandes nombres los que se asocian contigo en este concierto, no solo en cuanto a músicos sino también a productores y cineastas, ¿cuál fue la visión que te acercó a ellos? ¿Qué podemos esperar, como público, de este concierto?

Más que un lobby o de arrimarme a gente famosa, trabajo con mis amigos, es una suerte, ciertamente. El Mizkicho vino a vivir a Cocha hace poco y reconectamos, toda es gente con la que tengo una relación humana, fuera de la música. Mi hermano siempre acompañó mis shows en teatros. La banda son cuates. Me jode el cliché de cantautor como un ñato solito con su guitarra. Yo lo veo de una manera más amplia, para mí Sting o Bjork son cantautores, gente que canta sus canciones. Entonces ahora me daré el gusto de tocar mis canciones con un sonido más eléctrico. Son más de 80 minutos de música, muy variada, con temas de todos mis discos, con una producción de visuales, y con una banda muy pro.

Pisaste todo tipo de escenarios y ciudades, ¿cuál es para ti el encanto único de tocar en Cochabamba?  

Es un símbolo porque significa decir: ahora vivo aquí. He tocado en muchos lugares. La Paz, sobre todo, ha sido mi casa durante muchos años. Entonces más que encanto tiene una significación, un simbolismo. Y una devolución a la gente de acá, que de hecho no me conoce mucho, porque los años de mayor éxito y difusión de mi música ya pasaron, pero conecté con la escena, con los tremendos músicos que hay acá.

¿Qué temas podemos esperar en este concierto?

Hay canciones de cada uno de mis 10 discos solista. Si hay una ventaja en no tener hits, es que puedes tocar lo que quieras. De mis temas más conocidos están Los lunes, Alien, Crucigramas, La Sorateña, todos reversionados con este nuevo ensamble.

Haz la invitación y déjanos los detalles para que la gente en Cochabamba pueda asistir.

Estaremos este jueves 5 de junio, a partir de las 19:00, en el Teatro Municipal Adela Zamudio de la ciudad de Cochabamba presentando canciones de los 10 discos que grabé como solista, junto a una banda integrada por los destacados instrumentistas locales: Matheo Cuéllar (batería), Yan Salvador (guitarra) y Gustavo Pérez (bajo); además de los artistas invitados: Mao Khan, Rommel Flores y Arpad Debreczeni. El ingreso al “Concierto 30 Aniversario” es gratuito, bajo la modalidad de invitaciones. El público interesado puede recabar sus invitaciones al número de WhatsApp +591 76441851

19 me gusta
470 vistas