Una esquirla el tiempo

Cinco razones para leer el último poemario de Marcia Mendieta, qué más queda cuando.

qué más queda cuando, el segundo poemario de la escritora boliviana Marcia Mendieta Estenssoro, publicado este año por la Editorial 3600, es la experiencia de la claridad que emana de una voz madura. Es esa la primera razón o motivo por el que recomiendo su lectura. Esta es una voz que descubre y se descubre entre los versos que dan forma a un tiempo, su tiempo: en los días que pasan y se cuentan desde cuerpos que mudan despacio y poco a poco, dejándose en los resquicios de lo que les rodea, transformándose en imágenes que vemos aparecer entre las palabras de la autora, en sus ventanas por las que entra una luz brumosa.

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Las razones no alcanzan, sin embargo, para sugerir una obra como esta. Por eso, en segundo lugar, diría que la lectura se intensifica en el detenimiento de un momento experimentado por el cuerpo sensible: la tarde que se pasea en un soplo caliente y se observa, se absorbe, y también la noche afónica de lenguas inaudibles y palabras atrapadas en la que resuenan los minutos que se suman hacia adelante y hacia atrás, en su propio orden. Leemos: once y media / por mi ventana; once cincuenta y dos / luces encendidas; once cincuenta y uno / han prohibido aquí / el tránsito / el grito.

Estos motivos, como los ciclos, impulsan el tiempo que transita esta voz que se reanuda y se desovilla una y otra vez, dejándonos descubrir con ella lo que ha quedado después de ser consumido al borde de la llama, lo que ha quedado afuera dónde, lo que ha quedado adentro, en el carozo, en la pulpa magma de todo inicio.

Así, la autora enuncia el viaje de lo íntimo que nos es común a todos y lo despierta con el ritmo que hilvana en sus cavilaciones. Esta experiencia avanza, sí, pero su movimiento deja lugar y abre espacio en el silencio. Ahí está lo que queda, lo que se revela se hace nuestro en la lectura y, con ello, suman dos razones más para leerlo.

La quinta y última razón, como las cinco secciones que conforman esta obra, se revela sin premura cuando la lectura es la voz que se pregunta por aquello que nombra. Es esa intención de asombro la que no se pierde mientras nos adentramos en estos poemas de lenguaje preciso y cuidado, es esa intención la que contiene lo que avanza y vuelve, lo que quema, lo que se advierte y efervesce. Lo que está en estas hojas es el tiempo, que como el viento, en palabras de la autora, necesita cuerpo.

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