La generación del closet

¿Qué sucede con las disidencias en una época altamente marcada por el uso de la tecnología? A partir de la historia de La_perra_triste, un joven artista cruceño, Edson Hurtado, propone un acercamiento hacia la peculiar relación existente entre las redes sociales y ciertos miembros de los movimientos LGBTIQ+.

Qué lejana parece la época en donde vivíamos encerrados en el closet, escondiéndonos, aparentando una vida normal, fingiendo encajar en esta sociedad machista, violenta y heteropatriarcal. Qué poco ha cambiado la sociedad y, sin embargo, qué grandes y qué visibles son hoy quienes han asumido una postura rebelde, contestataria y provocativa, apoyados en las RRSS como soporte público, y en los movimientos LGBTIQ+ y feministas como anclaje argumental. Son pocos, es verdad, pero con el paso de los años, de la aparición de nuevas redes sociales virtuales, están contribuyendo, quizás sin saberlo, a normalizar la diversidad y a provocar un cambio social importante.

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Tras la utopía de las no diferencias. / Foto: archivo.

La_perra_triste es el pseudónimo de un joven universitario cochabambino que vive en Santa Cruz y que usa Instagram para mostrar al mundo su arte a partir de su visión performática de la realidad y del uso de su cuerpo como emblema de liberación, pero también de rebeldía contra un sistema que sigue oprimiendo a las minorías, a las disidencias, empujándolas a caer en arquetipos convencionales acordes a ese machismo incrustado profundamente en la sociedad boliviana.

Como él/ella/elle, los y las jóvenes han encontrado en las redes sociales la plataforma ideal para desenvolverse en ese mundo virtual, tal y como sienten su vivencia personal y su identidad de género, lejos de ese mundo real opresor que quiere encasillarlos en arquetipos arcaicos. Lejos, también, del peligro y de la violencia. Quizás fueron empujados a esa dimensión, presionados a escapar de su realidad y a buscar algún rincón que les permitiese expresarse, aún con las limitaciones del aislamiento intrínseco que tiene consigo el Internet. Y ahí están: orgullosos, exponiendo al mundo su verdadero ser: llevan el cabello largo (¡quién diría que hoy en día ese aún sería un tema de conversación!); tienen aretes y piercings en orejas, narices, labios, cejas y otras partes del cuerpo; se tiñen el pelo con colores variados y llamativos; usan indumentarias ambivalentes de décadas pasadas puestas nuevamente de moda por la tendencia nostálgica retro de nuestros días; utilizan accesorios tradicionalmente designados para el sexo opuesto, muy al estilo de la serie estadounidense de moda, Euphoria (Sam Levinson, 2019), usan maquillajes histriónicos, pulcros y sugestivos; los más osados usan faldas, vestidos y tacones, desafiando los límites del género impuesto, rozando lo andrógino y provocando a los censores de la sociedad. Pareciera que los contornos se han difuminado de tal manera que, al menos en ese mundo virtual, casi todo es posible: transitar de un género a otro, vivir en el medio o inclinarse por uno u otro sin más argumento que una nueva foto compartida con los usuarios de esas redes sociales.

La_perra_triste trabaja el arte contemporáneo desde el performance, desde la exposición del cuerpo como un laboratorio esencial que asimila, transforma e increpa los roles de género, incluso la misma visión existencial desde una perspectiva sombría y poco optimista. El concepto es el sujeto, la obra es el cuerpo y el mensaje es el mensajero. Quizás sea la búsqueda, precisamente, el motor de toda esa creatividad y exposición premeditada: la necesidad constante de encontrar respuestas en medio de la vorágine cotidiana, en medio de la soledad, aturdido por la pandemia y la guerra, pero más aún, por esa sensación profunda de desasosiego y ansiedad permanente. En este caso, el arte es el camino, pero también es la pregunta y también es el silencio ante las respuestas inexistentes.

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Las redes sociales han permitido a quienes integran las disidencias manifestarse de forma creativa y libre. / Captura de pantalla Ig de la_perra_triste.

Esta generación, la de los Centennials, está marcada por la sublevación virtual que expone las disidencias de género y que las protege, por supuesto, pero también por la apertura de sus integrantes dispuestos a adoptar como propios los movimientos antes mencionados (LGBTIQ+, feministas), pero también causas ambientales o políticas, como bandera de identidad y posicionamiento ideológico en tiempos complejos e inestables, sobre todo para los más jóvenes. Los espacios amigables con las diversidades se multiplican, mientras que la legislación que penaliza la discriminación, por ejemplo, sigue estancada. La nueva mirada que apunta hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa, contrasta aún con los altos índices de violencia, los crímenes de odio impunes, y la discriminación evidente en el sistema educativo y en las mismas calles de nuestro país. Contrariamente a lo que ocurría en el pasado, en mi época, por ejemplo, hoy La_perra_triste va a centros comerciales o al cine, a cafés y restaurantes, bares y discotecas, con un poco más de libertad, al haberse expandido los límites y las restricciones para personas como nosotros. Hoy casi no existen, por ejemplo, discotecas gais solo para gais y únicamente para gais; los espacios públicos de distención y ocio se han vuelto mixtos y, una vez más, amigables para las diversidades y las disidencias. Quisiera creer que se trata de un cambio generacional profundo y permanente, pero solamente el tiempo lo dirá.

Por lo pronto, el mundo virtual parece estar convirtiéndose en un espacio de experimentación artística que impulsa desde lo visual esa aceptación y normalización de la existencia de la otredad, pero que también la expone a otro tipo de violencia, de hostigamiento, de cancelaciones y ciberbullying del que nadie, aparentemente, puede salir ileso. El reto de los muchachos y las muchachas de esta época, quienes ya no están en el closet, es pasar de lo virtual a lo real todas esas consignas, toda su prerrogativa convertida en un instrumento para cambiar la sociedad y no solo para mostrar cómo se la puede cambiar.

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