Charlas breves con escritores: Eva Sofía Sánchez II

¿Qué hay detrás del libro? ¿Quién es ese autor o autora que nos cautiva? En estas breves charlas iremos explorando a fondo la vida y obra de diferentes autores. Esta semana traemos nuestra segunda charla con la autora Eva Sofía Sánchez, a propósito de su libro de cuentos Deformaciones, uno de los dos libros del mes de la Editorial 3600.

La ocasión pasada nos dijiste que, además de escritora, eres periodista y trabajaste en publicidad. ¿Cómo han influido ambas profesiones en tu vocación como escritora?

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Foto: Eva Sofía Sánchez

Le debo mucho más al periodismo que a la publicidad. El periodismo me enseñó empatía, me enseñó a escuchar y observar. Y me enseñó que todo texto tiene un final. Todo texto debe acabar. 

Y otra cosa muy importante: me enseñó que contar con el apoyo de un buen editor es algo invaluable.

En el presente, mi práctica periodística se ha reducido a escribir artículos de opinión. Y para ser honesta, los escribo como ejercicios de estilo. Deseo retornar en algún momento al periodismo, con algún proyecto de libro de crónicas y entrevistas, que son mis géneros favoritos.

La publicidad es un dolor. Me encanta el equipo de trabajo, me han abierto las puertas de par en par, me sorprendo con las ideas fascinantes que surgen en las reuniones… Pero a veces siento que mis palabras se desgastan. Que mis ideas se desgastan. Aún no encuentro el equilibrio necesario para ejercer ese trabajo con paz mental. 

¿Tú dirías que hay distintos tipos de creatividad o es una sola que se adapta a los diferentes retos?

Creo que todo artista (escritor, audiovisual, contemporáneo, músico, etcétera) no debe perder su tiempo reflexionando acerca de “la creatividad”.

Algunas ciencias sociales como la comunicación, la pedagogía y la psicología intentan definir y redefinir constantemente el concepto de la “creatividad”. En ese proceso, esas ciencias hacen lo que todas las ciencias usualmente hacen: describen, tipifican, organizan, idean métodos. Entonces, si tomas X manual, te encontrarás con que existen tales y cuales tipos de creatividad, y si tomas el manual Y te encontrarás con otros tipos.

Y si sos un diseñador gráfico, o un chofer o una ejecutiva comercial o un contador, te será muy útil poner en práctica lo que podríamos denominar “teoría de la creatividad”. Así lograrán resultados sorprendentes y a la vez útiles. 

Pero es importante separar las aguas, porque quienes nos dedicamos a un arte tenemos una relación peculiar con la creatividad. Lo que hacemos no es útil. Una novela, una escultura, una canción, una fotografía. El arte no tiene utilidad. Existe para ser arte y nada más. 

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Foto: Eva Sofía Sánchez

Entonces, ¿para qué necesita un artista conocer los pasos del proceso creativo? 
Si tu brújula de rigor está correctamente calibrada, solo debes confiar en tu intuición. Y es sencillo, pero monumentalmente complicado a la vez, porque deberás detenerte constantemente, observar lo avanzando y preguntarte: ¿hay alguna otra manera de hacerlo?

Por último, y como ejemplo, la pregunta que me planteas podría tener una cantidad infinita de respuestas diversas. Desde el racionalismo más confinado, hasta el absurdo máximo. Yo elegí robar mi respuesta de Roberto Valcárcel y de los contenidos de su maravillosa clase de creatividad.

También nos hablaste del miedo y las inseguridades que te hacían desistir de escribir mediante el autosabotaje. En base a esa experiencia, pensando en los escritores nóveles, ¿qué recomiendas que se pueda hacer para empezar a superar esos sentimientos y emociones?

No sé qué tan valiosa sea mi recomendación, ya que las inseguridades y miedos aún me invaden. 

Yo no me arrepiento de haber empezado a escribir ficción en mi adultez. Quien sabe, tal vez si me animaba a mis 20 años habría terminado publicando una primera obra vergonzosa. 

Cada quien tiene su momento. A partir de mi experiencia mi recomendación sería: no se apuren. No corran. No deseen ser escritores. Escriban. Día a día. Disfruten de escribir. Háganlo con libertad y paciencia. 

Publicar no es lo importante. Quítense esa presión de encima. Encuentren un proceso adecuado, cómodo, pacífico. 

Y por favor, no paguen jamás a una editorial para que les publiquen sus obras.

Hablando de la experiencia personal reflejada en la escritura y los cambios, ¿tu transición de género provocó algún cambio en tu voz como autora o autor trans? Y si hubo cambios, ¿cómo los incorporaste a tu estilo narrativo? 

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Foto: Eva Sofía Sánchez

Supongo que sí. Al empezar mi proceso de transición entré en un terrible bloqueo que duró casi dos años. Terminé de escribir Deformaciones en 2020 y hasta el año pasado no fui capaz de escribir una sola palabra (excepto el prólogo de Tenemos sed, que lo escribí en noviembre de 2021). 

Me preocupé mucho. Durante 2021 mantuve mi mente ocupada con la producción de videos y composición musical para Tenemos sed. Pero de escritura, nada.

Una transición de género es una experiencia muy difícil de explicar. Es como que de pronto tu cabeza esté en tus pies. Son tantas las variables que una debe enfrentar. Y son tan grandes la emoción y el temor. 

Es inevitable que ocurra, sino un cambio, al menos una regeneración de la voz. El año pasado empecé a salir del bloqueo y siento las diferencias. No deseo explicarlas. Simplemente siento que escribo desde otro lugar.

Seguramente quienes tengan problemas con mi identidad de género dirán que exagero, miento o me hago la interesante. No me importa lo que piensen. 

¿Cómo ves la actualidad y el futuro de los productos transmedia en Bolivia? 

Pues la verdad que no lo veo. Conozco una obra transmedia aparte de la mía. Es un proyecto de la poeta Lucía Carvalho. Tal vez haya más, espero que aparezcan más. 

Me atreveré a lanzar una provocación. Estamos, las escritoras y escritores, muy acostumbrados a trabajar en soledad. A ser amos y señores de nuestras obras. Estamos muy preocupados por ser ‘autores’.

Encarar un proyecto transmedia requiere, en esencia, tener un espíritu colaborativo. Exige incluir a artistas de otras ramas en la creación de la obra. Despojarse del ego. 

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Foto: Eva Sofía Sánchez

Hay quienes consideran que añadir sitios web y videos a la experiencia de leer un libro es darle muletillas a la escritura. ¿Qué opinas de esa valoración? 

Es una opinión. Quien sabe, tal vez si yo no hubiese escrito una obra transmedia pensaría lo mismo. 

Comprendo que una obra transmedia altera el tradicional hábito de la lectura. Y con seguridad que muchas personas no aprecian eso. Les molesta, incluso. 
Pero a la vez, me pregunto constantemente si lo que conocemos como “leer” está cambiando. ¿A alguien más le ha ocurrido escuchar cada vez más seguido frases como: “estoy leyendo X audiolibro”? Tengo la impresión que para muchos, escuchar un audiolibro equivale a leer. Es curioso, ¿no?

El mundo cambia. A mí me gusta estar atenta a los cambios. Y además, ¿por qué llamar muletilla a esas herramientas tan maravillosas, tan estimulantes para nuestra creatividad? ¿Por qué poner límite a las posibilidades de la literatura?
No sé, esa postura tiene un tufillo tradicionalista y conservador. 

El arte visual ya escapó del cuadro hace más de un siglo. Intuyo que la literatura escapa, poco a poco, del libro.

En nuestra primera charla dijiste que la ficción es la imaginación de una autora o autor, pero revelada, pública y libre, hecha lenguaje. Una vez fuera, ¿con qué obstáculos y límites puede encontrarse esta imaginación hecha lenguaje?

En primer lugar, si la construcción tiene fallas, corres el peligro de que nadie te entienda. Y no me refiero a que no entiendan “la idea”; sino que me refiero a que no entiendan “lo que pasa” en tu historia.
 
Otro limitante es el propio bagaje de la escritora o escritor. Lo que conoce. Y más importante aún: lo que desconoce. Hay que tener conciencia de los ríos que alimentan a la obra que creas. De todo lo que se escribió en el pasado para llegar a la obra que acabas de escribir. 

Acá sí es trascendental conocer la tradición. No para aferrarse a ella. Sino para ir más allá.

Y por supuesto, también existen los obstáculos de la industria. Pocas editoriales, pocos lectores, y poco dinero.

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El mayor límite, ahora que lo pienso, es tener expectativas demasiado altas. Mientras más codiciado el deseo, más decepcionante la derrota.

Para ir terminando, ¿qué estás leyendo actualmente?

Fantasmas asesinos de Wilmer Urrelo. Los ensayos completos de Susan Sontag. Estoy leyendo mucho erotismo. Las cartas de Kafka a su padre y a Felise.

¿Qué autores o autoras recomiendas leer?

Son tantas y tantos. En realidad, recomiendo leer todo lo que llegue a las manos. Lo bueno, lo malo, lo insólito, lo curioso. 

¿Qué libros te antojas leer, pero todavía no lo hiciste? 

Quiero leer el nuevo libro de Claudia Peña, quiero leer más de Pedro Lemebel, el nuevo libro de Camila Sosa, y desde hace años tengo pendiente Periférica Blvd.

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