Charlas breves con escritores: Eva Sofía Sánchez

¿Qué hay detrás del libro? ¿Quién es ese autor o autora que nos cautiva? En estas breves charlas iremos explorando a fondo la vida y obra de diferentes autores. Esta semana tendremos nuestra primera charla con la autora Eva Sofía Sánchez, a propósito de su libro de cuentos Deformaciones, uno de los dos libros del mes de la Editorial 3600.

¿Quién es Eva Sofía Sánchez? Danos, por favor, una mini autobiografía.

Soy una persona, mujer transgénero de 42 años, escritora y periodista boliviana. Autora de los libros de cuentos Matar lo amado (2018) y Deformaciones (2023); y del libro de crónicas y entrevistas Aquí y ahora – conversaciones con artistas cruceños (2019). Gracias a esa obra recibí el Premio Letras de Nuevo Tiempo, otorgado por la FCBCB. Además, melómana sin remedio, cinéfila empedernida, aficionada a YouTube, escritora freelancer para una agencia publicitaria y lectora a casi tiempo completo. Por último, imparto talleres de escritura creativa.

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Foto: Eva Sofía Sánchez

¿Cómo fue que empezaste a escribir ficción y por qué decidiste continuar haciéndolo?

Mi incursión en la ficción literaria fue tardía. Un poco de contexto previo: Inicié en el periodismo en 2001 y ejercí la profesión durante 9 años. Luego, por motivos personales, dejé de escribir por completo. En 2016 sucedieron algunos eventos que me motivaron a retomar el periodismo. Reinicié con la escritura de artículos de opinión y poco a poco, mientras despertaba nuevamente el músculo de la escritura, intuí que había llegado el momento para sumergir un dedo en las aguas de la ficción. Era algo que deseaba hacer desde mi adolescencia, pero el miedo y las inseguridades… el autosabotaje, me hacían desistir. Pero, ya en 2016, con mis primeros intentos de cuentos, percibí el poder de la imaginación. Y desde entonces, si bien no he abandonado la práctica periodística, mi propósito principal es explorar la ficción hasta identificar los límites de mi imaginación y luego, intentar rebasarlos. 

¿Qué eras antes (o durante o después) de ser escritora? Cuéntanos un poco de cómo equilibras las obligaciones laborales con la escritura de tus libros. 

Cuando empecé a explorar la ficción yo trabajaba como Jefa de almacenes de una empresa de eventos. Durante la pandemia perdí ese trabajo y comencé a dar cursos de escritura creativa. Ahora realizo trabajos de redacción creativa para agencias publicitarias. 

Acerca del equilibrio entre vida laboral y vida creativa, creo que desde 2016 a la fecha he vivido un proceso en el que las prioridades se fueron invirtiendo poco a poco. Lo que en 2016 era solo un experimento se ha transformado en mi prioridad. Me refiero a la escritura. Por el contrario, ahora califico a las obligaciones laborales como aquello que debo hacer para tener los medios necesarios para trabajar mi obra.

¿Es posible vivir de escribir en Bolivia? 

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Foto: Eva Sofía Sánchez

Creo que para responder esta pregunta debemos aclarar a qué nos referimos con ‘escribir’. El periodista escribe, un ejecutivo comercial escribe informes, el académico escribe ensayos. Si nos ceñimos a la escritura de ficción (cuento, novela o guión dramático) solo puedo hablar desde lo que conozco y es lo siguiente: no. No se vive de escribir ficción en Bolivia. Al menos, no que yo lo sepa. Por eso es que escritoras y escritores se dedican también a la docencia, a dar talleres o a cualquier otro trabajo. No es la situación ideal, por supuesto, pero esa realidad también nos puede otorgar la posibilidad de salir del estudio, interactuar, conocer personas. Vivir. Y vivir es trascendental. La experiencia de vida es la más importante fuente de ideas para toda escritora o escritor.

¿Cómo nace Deformaciones?

Deformaciones se gesta, en principio, a finales de 2018, mientras editaba los textos de mi primer libro de cuentos. Leí “Alas de mariposa” un cuento magnífico del escritor cubano Rafael de Águila. Todo en ese cuento —la extensión, la forma, estructura, etcétera— me fascinó. Me pregunté si podía crear algo así de complejo y a la vez intenso y real. Decidí probarlo. En Matar lo amado hay un cuento titulado “Las pérdidas”. Una tarde hice con ese cuento el ejercicio contrario al de editar. Lo alargué. Bastante. Y al hacerlo me di cuenta de que deseaba explorar historias más extensas. Dejar de lado el estilo minimalista y austero de Matar lo amado y darles más libertad a las palabras, oraciones, párrafos. El cuento ahora está en Deformaciones con el título de “Reencuentros”. Así nació Deformaciones como concepto.

¿Cuál fue el reto más grande a la hora de plasmar estos cuentos? 

En cada uno de los seis cuentos me encontré con diversos desafíos. En ¡Taxi!, el desafío principal fue mantener la intensidad y vértigo durante las más de 60 páginas que tiene el relato.

En otros cuentos como “Inés” o “Desaparecer”, el desafío fue mantener oculta la secuencia lógica en la que están narrados los hechos sin que se haga evidente el artificio. Son cuentos que en cualquier momento sentía que se me podían salir de control, bastante salvajes.

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Foto: Eva Sofía Sánchez

El mayor desafío, sin dudas, fue “Tenemos sed”. Mantener una trama lógica era lo más importante. Y a eso sumémosle la producción de videos y música para el blog.

Pero, más allá de los desafíos, que sospecho son similares en cada escritora o escritor, lo que descubrí fue un proceso que me otorgó muchísimo placer y libertad.

¿Hay eventos personales o públicos que hayan inspirado las historias en Deformaciones

Es paradójico, pero el texto más imaginativo de Deformaciones (“Tenemos sed”) nació a partir de un recuerdo de mi juventud. Un grupo de amigos que acampan en un cerro de Samaipata. Se han quedado sin agua y deciden, en medio de la noche, descender a las faldas del cerro porque suponen/esperan/desean que allá abajo encontrarán agua. Eso me sucedió a los 16 años. Luego, todo lo que sigue en “Tenemos sed” es invención pura.

Según tú, ¿qué tanto influye la vida real en la ficción? ¿Es la ficción un escape o un reflejo de esta?

Si partimos de la idea moderna de que solo podemos escribir acerca de lo que conocemos, entonces: sí, la vida real influye en la ficción. La pregunta tal vez deba ser: ¿hasta qué punto? Y creo que cada escritora o escritor tendrá una respuesta diferente. En mi caso, el proceso de escritura de Deformaciones me despojó de muchas quimeras que me sirvieron como protección en mi primer libro. Matar lo amado es bastante autobiográfico. Deformaciones es todo lo contrario. Sí, algunas historias podrán haberse gestado a partir de un recuerdo o vivencia, pero luego, casi inmediatamente, se convierten en relatos con mundos y personajes propios. Entonces, no creo que la ficción sea un escape de la realidad y mucho menos un reflejo de esta. Creo, más bien, que la ficción es la imaginación de una autora o autor, su imaginación revelada, pública y libre, su imaginación simbolizada mediante letras, palabras, oraciones. Su imaginación hecha lenguaje.

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Foto: Eva Sofía Sánchez

¿Qué clase de lectores crees tú que conectarán más con este libro de cuentos? 

No tengo idea. He escuchado que han descrito a mi libro con palabras como perturbador o extremo. Es posible. Supongo que conectarán las lectoras y lectores que no teman enfrentarse a textos de esa naturaleza.

Ahora que pasó un tiempo desde que lo escribiste, ¿qué es lo que más te resuena de este libro? Cuéntanos qué te gusta, qué te disgusta y qué cosas te parecen curiosas.

Es algo complicado reseñar la propia obra. Creo que lo más honesto que puedo decir al respecto es que el cuento “Deformaciones” es el punto más alto del libro.

¿Estás preparando algún libro nuevo? ¿Qué estás preparando para el futuro?  
  
Tengo un par de novelas fallidas escritas el año pasado y un conjunto de relatos a los que aún estoy dando forma. Por el momento, disfruto del proceso.

 

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